Amor o miedo

Nos hemos creído que para sentirnos libres en una relación de pareja
tenemos que ser independientes,
que hay que ser fuertes,
y esto supone no necesitar nada ni a nadie,
que quien necesita del otro está sujeto a él y,
por tanto, perdido.

Nos hemos creído que vincularnos a otro ser humano

supone un peligro del que tenemos que protegernos.
Hemos vestido de un blanco transparente
nuestras necesidades más humanas y profundas, las de amar,
desear y vincularnos, para que sea más fácil no verlas,
creyendo así que dolería menos
esta “dogmática” libertad sexual de la que hoy somos presos,
como antes lo fuimos de la decencia y la castidad.

Hoy, que no tenemos contra qué rebelarnos y,

menos aún, tenemos la capacidad de revelarnos.
Hoy, que no hay más límite
que la prohibición de tener límites
ni más inhibición que la de no poder ser inhibidos, estamos perdidos.
Perdidos entre tanta opción, posibilidad y oportunidad,
quedamos abocados a una soledad autoimpuesta
de la que somos cómplices y víctimas al mismo tiempo.
" Lourdes Relloso Campo "

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